martes, 31 de agosto de 2010

Impotencia y paciencia y esperar a que las cosas se hagan como se tienen que hacer

Y aquí sigo una hora más tarde en la sala de espera de Urgencias del Hospital San Rafael, en Madrid, famoso poseedor de certificados ISO por la calidad en su gestión y por el tintineo de sus jingles de radio. Creo que tengo una infección en ambos oídos, Lo que me impide trabajar, relacionarme y hasta vivir con normalidad. Se supone que es una urgencia y me encuentro en la sala a más de 20 personas, una señora me comenta que lleva desde las 7. Son las 9. Y es urgente. Primer cachondeo.
¡Ah! Vengo por Sanitas, tras constatar telefónicamente que este era de los pocos hospitales en Madrid que podría atender mi dolencia me dicen en recepción que no es así, que sólo podrá atenderme un interino. No se para qué ponen un 902 si es servicio además de inútil da información incorrecta. Segundo cachondeo.

El tercer cachondeo tiene que ver con muchas cosas que me indignan día a día. Acabo de volver de unas felices vacaciones en México, con una gente estupenda y muy amable. Yo, de cultura española y poco dada a dar propinas por todo, he sentido en varias ocasiones la decadencia del "todo lo que hago lo hago por la propina". Qué triste. la gente olvida que hacer su trabajo bien es su obligación y su responsabilidad, que nadie debe pagarle dos veces por ello: el trabajo y la propina. Otra cosa es que haya sido un trabajo excelente, como un conductor que esquiva un camión que aparece en dirección contraria y a toda marcha y que está a punto de perder el control, entonces nuestro conductor hace dos giros impresionantes, arrinconando a un ciclista y protegiendo a dos ancianas que pasean, salvando de paso nuestras vidas. Entonces ahí si, propina. Muchos fueron los detalles que me parecieron mal, del tipo:
  • Conductor que nos trae y nos lleva a Tulúm y al dejarnos en el hotel nos grita: "Oye, que mi propina no está incluida en el precio". (Te hemos pagado un servicio, no mereces finiquito)
  • Animador del catamarán hacia Isla Mujeres: "Podéis dar propina, claro que es voluntaria". Cuando pasa y sólo se lo dan una personas, al resto comienza a no ofrecernos bebida, a no mirarnos y a obviar nuestra presencia. (Señor, que hemos pagado un todo incluido de bebidas y comuida y eso incluye tu presencia y tu "animación", en fin...)
  • Guía en Cobá: pagamos una hora y media de guía que se quedó sólo tres cuartos de hora y al despedirse suelta: "Chicos, ¿pero no me van a dejar propina? (Chico, ¿me vas a devolver el dinero de la parte del trabajo que no has hecho?)
Cuarto cachondeo y último, lo prometo. Se que los hay mucho peores pero este es el último que recuerdo. Sacarse el pasaporte y/o renovar el DNI. Un suplicio aun mayor. No es que haya pocos funcionarios. No es que sean unos vagos. No es que funcione mal la gestión y administración pública. No es por generalizar. Pero la cosa va muy mal eso está claro. El pasado mes acudimos a hacer cola, tras varios días intentando actualizar mi DNI tengo que presentarme en la cola de noche, a las 6.00 am donde ya se encuentran 13 personas esperando. El primero que llegó, a las 4 y media, nos comenta: "no puedo arriesgarme a que no me den el pasaporte, he venido tres días y siempre pasa algo, o no hay gente suficiente, o se les cae el sistema o se ralentiza el proceso y no se sabe muy bien por qué no dejan entrar a la gente. Abren sólo de 9 a 2 en agosto. Sólo hay 8 personas atendiendo, a las personas con cita y a las que no la tienen. Si se pide cita por internet llevan dos meses de retraso. hay casos de gente que compra turnos a los primeros de las filas, el caso que nos explicaron: 50 euros por poder pasar y hacerse el DNI para coger un vuelo. Qué triste y suma y sigue el listado de cosas del dí a día que se convierten en una pesadilla porque hay incompetentes donde no debería haberlos.

En fin, absoluta impotencia.
En septiembre todo vuelve a la normalidad.

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