martes, 20 de diciembre de 2011

Se va terminando 2011... y empieza el siguiente... para todos

Qué alegria poder ir pasando de un año a otro siempre con nuevas ilusiones, aventuras, con la gente que quieres cerquita de ti -aunque no sea literalmente- y pensando que cada año que seguimos intentando que nos toque el Gordo o comernos una uva por segundo, y así hasta doce, lo hacemos para tener suerte, porque confiamos que hay algo que nos empuja, esa pequeña variable que no depende de nosotros, sino de la suerte. De esa musa inspiradora.

Esa misma suerte que hace que conozcamos al amigo de nuestro primo y nos enamoremos después de haber pasado el peor año de nuestra vida. La que hace que tras una dura enfermedad, tu padre se recupere poco a poco y puedas seguir pensando que estará contigo, con tu hermana y con tu madre por muchos años más. La misma que hace que cumplas tu sueño y pases por el altar de la mano de un padrino y salgas de la iglesia de la mano del hombre que amas. Y la que también hace que, un día, de repende, descubras que llevas algo dentro de tí y que dentro de nueve meses llorará, dormirá, y se llamará Lucía. O la que consigue que tras años de prácticas en diferentes sitios, pensando que no es tu camino, que te están "estafando", te toque una beca del Gobierno Vasco y ahora lo que queda por delante sólo es un brillante futuro profesional. También la que hace que aceptes un puestazo en tu empresa aunque eso implique tener que desplazarte más lejos, dejar tu vida de "funcionario", coger la moto y seguir demostrándote que puedes con eso y más, porque eres un guerrero de Palencia. Suerte que muchas veces nos buscamos nosotros mismos cambiando de trabajo dejando la agencia que nos vió crecer como profesionales y montar algo por tu cuenta con una amiga, de casa -porque sientes que ya no quieres compartir tu espacio, y quieres vivir sola, o que necesitas compartirlo con mucha gente, y te vas a vivir a Pozuelo con nueve chicos estupendos más-, de ciudad -porque la tuya ya no te da lo que buscabas, o porque lo que buscas sabes perfectamente donde está y no es esa-, conocemos a nuevas personas que también buscan su propia suerte, y no todas con fortuna. Aunque muchas de ellas lo merezcan igual.

En este caso mi suerte en 2011 me llevó a tener que dejar mi ciudad favorita, Madrid, por Londres. A cambiar a mis amigos, del master, del trabajo, del piso, de la vida, por unos completos desconocidos que en tan sólo algunos casos seguirán en mi vida en un futuro. A dejar un trabajo que me satisfacía y en el que me sentía realizada por un reto personal y profesional que no sabía muy bien si iba a poder afrontar. Y es que uno no sabe que puede hacer las cosas hasta que se pone a ello. Ahora me siento orgullosa con el cambio. La suerte me echó una mano e hizo posible que el chico especial, mi novio, mi compañero de viaje, de vida, de aventuras, me acompañara hasta tierras inglesas durante 5 meses y lo importante, que mi familia siguiera fuerte y sana. He demostrado que puedo. He llorado. He reido. Pero sobre todo he aprendido. Cuan afortunada soy. Cuanto tengo que agradecer. He sido feliz en 2011. Y espero serlo también en el siguiente. Y que la gente a la que quiero también lo sea.

Me despido con un, como siempre, sed todo lo felices que podáis. ㋡


2 comentarios:

Vicente Vázquez dijo...

Jajaja. Si lo peor que me ha pasado en 2011 es que ahora voy a currar en moto en vez de andando, tampoco ha sido año tan malo ¿no? Besos ;)

Anónimo dijo...

No necesariamente malo... Sino giros del destno jijijiji

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