lunes, 19 de diciembre de 2011

Un día en Westfield

Es como el eslabón perdido. La culminación de cada campaña de marketing. De cada plan estratégico. Desde el planteamiento y brainstorming hasta el punto de venta pasando por la fabricación, la agencia, el  packaging, el transporte, etc. Pasar un día en un centro comercial es la concentración del presente de una sociedad, si no se descubre el feeling al pasear por sus pasillos, el olor, los colores, las distancias, la temperatura, la música. Cada licenciado en publicidad, marketing o economía debería realizar una clase práctica en estas fuentes de información. Es absoutamente increíble lo que dice de una cultura un centro comercial, de una época, de una generación, de la actitud de cada potencial cliente al ver el producto o servicio que desea adquirir. La cadena internacional Westfield es un claro ejemplo de diseño tecnológico, competencia abrumadora, lujo exhacerbado, masificación -sobre todo ahora en Navidad- y consumo excesivo. Si es que alguna vez el consumo es excesivo.

Está ubicado en Londres, es el centro comercial más grande de Europa. Enamora. Cautiva. Lo he visitado varias veces pero al fin hoy me tocó vivir la experiencia con otros ojos. El Westfield de Sepherds Bush y ahora el de Westfield de Stratford -nacido al amparo de los JJOO de 2012- es un lugar al que entras sonriendo porque está perfectamente pensado para cubrir cualquier necesidad o capricho superfluo, sólo a la espera de una tarjeta de crédito sin límite, de una actitud abierta al consumo. Desde las cabinas de agua hasta los masajes o la manicura en los pasillos del centro comercial puede comprobarse cómo evoluciona el sector del retail, cómo ha encontrado en el placer su aliado más fiel.

En España es más rígido, no toma riesgos ni innovaciones a la velocidad en que aqui se instauran. Apenas se van creando corners o spots con productos de baja calidad -tipo fulares o carcasas de móvil de mercadillo- pero sin darle la importancia con la que cuentan en los grandes espacios comerciales. Habitualmente el sector ha contado con el beneplácito del consumidor español, pero viendo cómo evoluciona -recordar post- cabe esperar una mejoría si quiere competir realmente con la compra online o con los espacios temporales o pop up stores.Y cuando hablo de mejoría me refiero a abrir sus miras hacia la conquista del cliente exigente.

Tengo muchísimas fotos, pero realmente su esencia sólo se capta paseando por sus pasillos y viviendo la experiencia en primera persona. Hoy ha sido un día grande. Y me recordó por qué quise estudiar Comunicación Corporativa.

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