sábado, 21 de enero de 2012

El drama de los commuters

Al poco tiempo de llegar a Londres se anunciaban en los periódicos las subidas de los tickets fare (el precio del transporte púbico) que ya han tenido lugar este mes de enero. La llegada de los juegos olímpicos, lo cara que es la vida o la mejora de las instalaciones, ya de por si bastante viejas, eran algunos de los motivos que la empresa privada propietaria de la red de transporte de Londres esgrimía al respecto. La avaricia, guión codicia, es el único motivo real que puedo darle yo, ya que la red ni es buena (de verdad no os habéis fijado el ruedo que hacen muchas lineas del metro de Londres?? No me extraña que muchos commuters sean como zombies...), ni eficaz (¿por qué hay lineas que hacen el mismo recorrido en gran parte de su trayecto? Véase Hammersmith & City + Circle + District Line..) ni moderna, ni adaptada (inficidad de recorridos y escaleras y en muy pocas ascensores), etcétera.
Pues bien, con estas noticias empecé a familiarizarme con el término commuter, que son aquellos trabajadores que viven en el área metropolitana de Londres y usan el transporte público para llegar a sus oficinas. En realidad hay establecido algo así como el London commuter belt donde se establecen las mejores zonas para comprar casa (cerca de transporte) y calcula cuánto pagarás al año y cuanto tardarás en trasladarte hasta tu trabajo Es decir, con el precio de la casa ya sabrás cuanto pagarás como commuter, como una especie de impuesto imposible de librar. Este área constituye una de las mayores aglomeraciones urbanas de la Unión Europea. El caso es que me recuerda a los atascos que se producen en Madrid en las horas puntas, sólo que aqui hay más drama todavía, porque usan el transporte público, que además de ser malísimo y caro no tienen otra opción, que pasan horas en él... Son como una gran masa sin identificar que acude presa de su destino del trabajo a casa y de casa al trabajo. No me extraña que sus índices de felicidad sean tan bajos. Es algo que deprime. La ruta más larga es hasta Newark y al año supone más de 10.000 libras. Frustrante.
An after-work drink with colleagues is out of the question, Christmas party invitations have to be declined because they would simply get home too late in the evening to make it worthwhile. Staying in a hotel is too expensive.

¿En esto van a convertirse las grandes ciudades, en urbes sin corazón? Pasará esto en Madrid? Si quiero vivir en Valdebebas tendré que desplazarme pero... tanto crece una ciudad como para llegar a estos límites? Y lo peor de todo, ¿Merece la pena? Por lo visto para muchos Londoners si, aunque en el fondo de mi corazón se que les merece la pena porque no han conocido otro estilo de vida, sino no puedo llegar a entenderlo... ¿Será que soy muy de pueblo? Anyway...

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