martes, 31 de enero de 2012

Put the cart before the horse

Eso es lo que me ha pasado a mi. Estoy tan obsesionada con cumplir mi plan que hay momentos en los que no disfruto porque quiero dar pasos antes de tiempo, es decir, el cuento de la lechera. 
En un par de semanas habré llegado al ecuador de mi estancia en Londres (siempre según mi plan) y sólo quedarán otros seis meses en esta fria isla. Estos primeros se me han pasado volando, días de completa locura, trabajo, academia, más trabajo y casa. Sin tiempo para la vida social, para descubrir Londres y alrededores, planificando mis days off, uno para descansar/dormir/ordenar/dedicarme a mis vicios y otro para descubrir/visitar/conocer/gastar y vivir. Siempre he tenido claro que la vida es lo que transcurre mientras planificas algo mejor, asi que siempre he tratado de disfrutar a tope sin pensar en el mañana. ¿Qué ha pasado? Victor ha vuelto a la península y mi madre no para de decirme esa frase tan suya de "a ver si ya terminas de aprender inglés y te vuelves antes". Ante la presión que yo solita ejerzo sobre mi misma me he puesto a buscar trabajo en Marketing y Comunicación en Londres, empecé el curso en la Universidad y la búsqueda de un trabajo temporal mientras tanto y empecé a autofrustrarme. ¡No encuentro nada! No me llaman ni para ser becaria. ¿Sabes lo que es eso de cuanto menos haces menos quieres hacer y lo de si quieres que un trabajo salga rápido mándaselo a alguien con poco tiempo libre? Pues me ha pasado algo asi, tras las dos semanas sabáticas de enero entre disfrutar los últimos días con Victor, la familia en España, el Año Nuevo en Londres, el viaje a Edimburgo, la mudanza a Camden y demás no tuve tiempo de aterrizar en la nueva etapa y me vi... trabajando en una tienda gótica en Camden, interesante experiencia, aprendiendo un vocabulario sobre calaberas, maleficios y cadenas, a poner corsés y a distinguir entre los subgrupos de clientes de la tienda. Pero esto no es para mi. Son muchas horas de frio, estar de pie y sin hacer nada y ni siquiera mis compañeras de la tienda hablan y cuando no estoy haciendo nada ¡cataplof! Mi mente actúa y empiezo un viaje en mi imaginación, qué hago aqui perdiendo el tiempo, las horas son más largas y los días más cortos, trabajo todos los fines de semana y con suerte libro martes y miércoles, para llegar bien a la universidad. Cuando estaba en el restaurante al menos tenia el incentivo de las propinas, de mis compañeros y de que cada dia era una aventura hablar con los clientes. En esta tienda como no puede ser menos, los clientes no hablan, son poco sociables (mi portero de Madrid era gótico pero aseguro que era el antigótico, sociable, amable y alegre). ¡Los góticos no sonrien! Si me lee algun gótico por favor no me malinterprete, seguro que tiene un buen corazón pero a primera vista son frios. Muy frios.

Y muy delgados. Asi que cuando una chica un poco entrada en carnes se prueba una XL y no le cabe yo lo paso fatal, This is the biggest size, sorry. Pero es que mis compañeras de la tienda están muy delgadas, el primer dia que conocí a Julia, la italiana, que mide 1,75 y lleva botas de plataforma (góticas, como éstas) y que pesará como mucho unos 70 kilos, me dijo que tenia que adelgazar unos 15 más. A mediodia en vez de comer se compra revistas (cualquier dia se nos marea en la tienda) y que no quiere estar delgada, quiere estar perfecta (lo dicho, se nos marea). Entre esa frase y que Sandri quiere empezar con su dieta, nos hemos puesto ya con la Operación Pivón, que tras la cena en Los Molinos el viernes pasado se aplaza hasta el próximo miércoles, uff.

Asi que hoy, sin trabajo, estaba pensando en bajar a Camden, uno de mis rincones favoritos en Londres, lleno de gente, de vida, de culturas y de turistas ufff, pero en movimiento siempre y ahora ya no me apetece tanto. Prefiero escuchar a Adele (sigo teniendo autoprohibidas las telenovelas, ¡mierda!) seguir con el libro de Kotler, mirar el Facebook, pasarme por Gumtree a ver si encuentro un trabajo mejor, aunque me paguen menos o haga menos horas, no necesito el dinero ya, no voy a comprarme más ropa (de momento). Quizás en Pret a Manger me hagan hueco (estoy obsesionada con ellos desde antes de llegar a Londres, ¡por culpa de Spaniards!).

Asi que hoy toca replantearme, tranquilizarme y ver qué quiero hacer, con calma y pensandolo estratégicamente. De momento estoy preparando para la clase de esta tarde el SWAT de Nivea for Men y otro de una marca que yo elija. Como estoy como estoy, estaba pensando hacerlo de mi. O como está como está, también pensaba hacerlo de España. Pero aun no lo sé muy bien porque como vea muchas amenazas y debilidades, entre que estoy en esos dias y está lloviendo en Londres (cómo no) igual me pongo a llorar...

PD Una de esas entradas que hacen que parezca que estoy más triste de lo que estoy realmente. Necesitaba escribirlo para pensar bien por donde tirar. Debe de ser uno de esos bajones del inmigrante ¡pero estoy bien! :)

3 comentarios:

MARÍA J.GC dijo...

Silvi!
Sé fuerte!!
Aunque en España, ya sabemos que te esperamos!!
;)

Provincianas dijo...

Currar en una tienda del Camden es lo más, a lo mejor desde ahí dentro no ves el volumen de la anécdota, pero es tremenda!
¡Dale duro!

SilviA dijo...

Muchas gracias chicas!

Provincianas a verdad es que si, con el tiempo me quedaré con eso, jejejeje

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