jueves, 13 de septiembre de 2012

Las cuevucas de Altamira

Marcelino de Sautuola fue un crack. ¿Has pensado qué habría pasado si en vez de ser este señor, aficionado a la prehistoria, el que descubre la Cueva de Altamira, somos tú o yo? ¿O cualquier otra persona? Creo que yo habría pensado, pero... a quién se le ha currido meterse aqui a pintar ganado... sin reflexionar sobre un extraordinario hallazgo ni sobre los 15.000 años de su historia. Dicen que no se eligen para la creación los lugares visibles, sino los interiores recónditos pero aun así, este arte rupestre sobre la cotidianeidad de aquellos hombres que se preguntaban por todo lo que formaba parte de su existencia fue encontrado, como suele ocurrir, por casualidad. ¿Nuestra generación X, NiNi, perdida o lo que sea, se lo plantea alguna vez? Pues realmente lo descubrió unos 10 años antes que él, un cazador que perseguía a una presa, un tal Modesto que, como no entendía de historia, no le dió mayor importancia. Vamos, es como si descubro yo el iPhone o la rueda...
Pobre Marcelino, cuando contó lo que había visto, el mundo se le echó encima, incluso llegaron a decir que había contratado a un pintor para realizar el trabajo o que él mismo había repasado las pinturas, pues parecían "muy frescas y bien conservadas". Pero Altamira cambió entonces para siempre los dogmas de la ciencia, la percepción del hombre, los pilares de la religión. En 1880 publicó una obra que dejó ojiplático al mundo, pues nadie esperaba que los prehistóricos taparrabos de aquella época tuviesen tan alto nivel cultural. Pero como a veces sucede en estos casos, no fue hasta años después de su muerte que expertos internacionales reconocieron su error y mostraron de ejemplo al mundo este gran descubrimiento.
No deja de ser curioso que siempre que alguien tiene una idea nueva, diferente o revolucionaria, amigos y familia se echen encima tachándote de trastornado... También es muy curioso que fuese su hija María, de ocho años, la primera que lo vió, no en vano en muchos estudios de branding a la hora de hacer un logotipo los ojos de los niños son utilizados para que, desde su inocencia, den un veredicto... -aun me acuerdo de aquel Proyecto Felicidad donde todos veíamos una cara torcida y los niños veían un elefante...-


Patrimonio de la Humanidad desde 1985, la Capilla Sixtina del arte rupestre o "la manifestación más extraordinaria del arte paleolítico" son algunos de los nombres que se le atribuyen. Hasta Picasso declaró que "después de Altamira, cualquier pintura parece decadente". Vamos, que hasta que no conoces Altamira no te puedes considerar "ser medianamente culto".

Ains cómo pasa el tiempo, aun recuerdo mi primera entrevista de cuando estaba en la Universidad, que nos decían que teníamos que hacerle un reportaje a una autoridad local y tuve la oportunidad de conocer a Jose ANtonio Lasheras, el director del Museo del Altamira que hoy en día puede visitarse, es decir, su réplica. Pero también recuerdo cuando desde Potes nos llevaron con el cole a conocer el original. Un placer para los sentidos que, con 9 años no supe valorar, pero hoy recuerdo con cariño.

1 comentario:

Provincianas dijo...

Afortunada eres si has visto las de verdad.
La réplica es muy interesante, emocionante. Son una pasada, están ahí y puede que no le demos la importancia que tiene.
En este blog hay de todo ehh...me gusta!

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