lunes, 19 de noviembre de 2012

La nueva forma de hacer (mala) empresa en tiempos de crisis

Llevo ya unas cuantas semanas trabajando en un proyecto en el que entre otras cosas, elaboramos el plan de comunicación interna de la universidad corporativa de una importante compañía internacional. No deja de sorprenderme que, en tiempos como este, todos los gurús recomienden lo mismo: transparencia, transparencia y más transparencia. No queremos destripar a la empresa, pero queremos que sea leal a sus trabajadores para que estos evangelicen al mundo con la genial idea de trabajar en un lugar "con encanto" y buenos sentimientos. 

Hoy he leído la trágica noticia que llevaba meses esperando, las empresas han aumentado sus beneficios muy por encima del salario de sus trabajadores. La crisis, las medidas del gobierno y la picaresca son los principales motivos por los que hemos llegado a esto. 

Caso práctico: tú trabajas en una empresa durante 10 años. Da igual el sector, da igual el tamaño, digamos... dentro de la media de la pyme española. Llega la crisis. Empiezan los cambios y los ajustes. La empresa factura menos... digamos que dentro de la media en la disminución de facturación desde 2008, asi que empieza a despedir gente, a explotar empleados y a externalizar servicios. Los jefes lo cuentan, más o menos como le parece. Esto acojona más al personal. Incertidumbre. Estamos en crisis, señores trabajadores, lo tenéis que entender. No somos una ONG, somos una empresa. Vale. Nos lo creemos. Tú has tenido suerte y no has salido por la puerta pero a cambio, te han ofrecido bajarte el sueldo un 20% y quedarte sin paga de Navidad ni los dos días que te corresponden por mudanza o 3 días por enfermedad de hijo menor. Empiezan tus sacrificios. Pasan dos, tres y cuatro años y en este nuevo panorama económico en el que acabamos de aterrizar y te das cuenta de que los directivos de la empresa se compran cochazos, vacaciones interminables y que si, que los beneficios de nuevo han llegado. ¿Habrá mejora también para ti? Después de todo la plantilla ha sacrificado mucho, ¿recuperará sus condiciones anteriores a la crisis? Levantamos la empresa cuando ya nadie daba un duro por ella, metimos horas, fines de semana, renunciamos a nuestra vida personal pensando que era lo que había que hacer. La respuesta es no, la única respuesta es que deberá seguir dando gracias de rodillas a los directivos que renuevan su iPad que no saben usar y compran su iPhone 5 porque tienen nómina y pueden seguir yendo a un lugar a trabajar. La nueva cultura de la empresa explotadora está camino de asentarse de una forma atronadora, apabullante, como una apisonadora en un campo de margaritas. 


Muchas salen a la luz, vimos el caso de El Pais y sus despidos por email, o Antena 3 despidiendo a trabajadoras embarazadas o de baja por cáncer de mama o a cámaras con dolores de espalda, también vimos como Iberia se vendía al mejor postor sin negociar para sus trabajadores nada mejor que una reducción de un tercio de la plantilla y con decenas de millones de euros a repartir entre la cúpula o cómo Bankia pretende despedir al 25% de la plantilla después de recibir miles de millones por parte del estado, estafar a clientes y quedarse con el piso de miles de ciudadanos desahuciados. Así muchísimas más, empresas que dan beneficios, incluso mayores que antes de la crisis y sacan sus millones de euros del país a cuentas en paraísos fiscales, pero que aun así explotan a sus empleados y pagan sueldos bajos porque en crisis todo vale. Por mi mente corría una iniciativa, una idea friki, la de tener un registro mental o real de estas empresas, las explotadoras, para cuando la luz aparezca al final del túnel, que no tardará mucho, tengamos eso en cuenta. Dejemos de consumir productos de empresas explotadoras, no compremos sus periódicos ni usemos sus gimnasios, no llamemos con sus móviles y no trabajemos para ellos. Cuando los buenos profesionales huyan de sus filas a compañías con condiciones justas y se queden con pelotas y vagos asentados entonces será cuando de nuevo empiecen a valorar a sus buenos trabajadores. Esas que piden "periodistas" que tengan bachillerato o arquitectos con experiencia que cobren 12.000 euros. Sigo leyendo que es muy importante la comunicación interna para que los trabajadores no piensen que la empresa es una explotadora, pero tampoco se puede comunicar algo contrario a lo que ves con tus propios ojos

Pero, ¿a qué empresa le interesa contar que ahora si, las cosas han mejorado y hay beneficio que repartir, que gracias al esfuerzo de todos hemos pasado el bache... si nos lo podemos repartir entre cuatro directivos y que el resto de plantilla las siga pasando canutas para llegar a fin de mes? Si, seguimos recordando que no sois una ONG, pero cada vez os parecéis más a Cáritas, dándonos una migaja de sueldo por un trabajo que vale mucho más y que cada vez devaluáis en mayor medida en nuestro país. 

1 comentario:

Itzieuk dijo...

Bien dicho, Silvi. De todos es sabido que las crisis y las guerras se programan para ahondar en las diferencias sociales. Tras una recesión, los ricos siempre son más ricos, pero son menos.

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