lunes, 3 de diciembre de 2012

Budapest y la experiencia de nadar al aire libre con 0 ºC

De momento no comparto que llamen a Budapest el París del este. Son dos cosas diferentes. París es ordenado, romántico, cosmopolita y charmant mientras Budapest tiene una estela de tristeza en sus calles, una riqueza histórica de puentes y castillos impresionante y sus historias se basan en un anecdotario casi siempre protagonizado por la Segunda Guerra Mundial y algo de aquella gran potencia, el imperio austro-húngaro, que cautivó a Europa durante unas pocas décadas... y porqué no hablar de su incomprensible idioma, mientras el francés enamora, el húngaro -segunda lengua más difícil del mundo- ¡es totalmente indescifrable! 
Parlamento de Budapest
Parlamento (por detrás y por donde se entra)
Que conste, no todos los húngaros hablan inglés así que ve sacando el arsenal del idioma universal: ¡los gestos y los caretos! Para taxis, para cuando te pierdas, para cuando llegues tarde a una cita o tengas que pedir una comida... casi seguro que lo vas a necesitar, los nombres de las calles están obviamente en húngaro así que si te puedes llevar unos mapitas y activar el modo "visión espacial" ¡mejor!
Parlamento de Budapest de noche desde el Danubio
Parlamento, desde el Danubio y con su impresionante iluminación nocturna

monumento junto al Danubio en Budapest
Salvo estas pequeñas diferencias VOTO SÍ, es un destino al que hay que viajar al menos una vez en la vida. Es un lugar tanto para parejas como para ir con amigos. ¿Lo mejor? Para mi, sin duda, es el irremediable encanto de las aguas termales al aire libre. No en vano desde hace más de 80 años es oficialmente la Ciudad de los Balnearios, con unos 120 en toda la ciudad (y eso que tiene alrededor de 2 millones de habitantes) y tiene espacios y días reservados para fiestas nocturnas, hombres, mujeres y días mixtos (he oído que en el día de las chicas, por ejemplo, no hace falta que lleves bañador, pero eso se lo dejo a la higiene y el gusto de cada uno, ¡llevad bikini guarrillos!).

Nosotros fuimos al Balneario Széchenyi, uno de los recintos termales más grandes de Europa, enmarc
ado en un imponente edificio de estilo neogótico muy cerquita de la Plaza de los Héroes -un lugar precioso, sobrecogedor- pero un poquito escondido entre la maleza  Está al final de la calle Andrassy, algo así como la Calle Toro en Salamanca o Alcalá en MadridUna avenida larga, con vida, comercio y lucecitas de Navidad. Te confieso, aquí entre nos, que es una experiencia totalmente única, insuperable, una relajación infinita que, mientras en la calle las temperaturas rondan los cero grados, tu estés en bikini y a remojo en una enorme piscina de agua a 38 ºC, con chorros de agua que aparecen por los rincones más inesperados y un interesante circuito que arrastra, literalmente, a decenas de personas en paños menores sobre un círculo que va aumentando la velocidad. El agua caliente, la noche, los cuerpos de jóvenes que giran sin parar, se que suena como un rollo algo perverso, hablamos de toqueteos entre desconocidos, pero realmente yo lo viví como un juego inocente y divertido, nos reímos mucho y nadie nos metió mano, jejeje. 


Balneario de Budapest. Szechenyi. Para mi, el mejor Balneario


Tras las aguas termales (tienes muchas para elegir, pero yo te recomiendo Széchenyi!) hay algo que tampoco te puedes perder, ¿recuerdas que hace día se hablaba de vagabundos que enseñaban las ciudades desde un punto de vista nómada? Pues esto es parecido, lo hay en casi todas las ciudades de Europa y es una de las mejores formas de hacer el turismo obligatorio. Hay que hacerlo, sino tus amigos se te echarán encima preguntando ¿y no viste el Parlamento? ¿Y no entraste en la Catedral de San Esteban? ¿Y no viste la mano del santo que sacan a pasear todos los años? (hay que pagar 200 florines para que enciendan la luz y puedas ver la mano del Rey Esteban, manda narices) 



mercadillo navideño Budapest

Me refiero en este caso a los famosos Free Walking Tours que ya conocerás si te revisas Tripadvisor, nativos españolizados o españoles que se han ido a vivir al destino en cuestión, expats, inmigrantes, como quieras, pero excelentes conocedores de su ciudad y amables anfitriones que te dan un paseito por todo lo imprescindible y tienen conocimientos de cultura, arte, historia y un anecdotario digno de Budapest para dummies. ¡Hazlo! o te arrepentirás, en menos de 3 horas te conocerás la ciudad a lo Lonely Planet y luego dejas una propinilla que creas conveniente (y no me seas ratilla, que en esta época hace frío y al voluntario también le da pereza salir de casa).


budapest, boscolo
Boscolo New York Palace
Ahi va mi tercer punto fuerte y este es sólo para románticos, para los que el Danubio es más que un río, es una banda sonora con olor a Johann Strauss y ¿bodas? ¿qué bodas?. Aconsejo hacer un crucero nocturno que incluye cena por el Danubio en uno de estos barquitos tipo miniTitanic, que te ponen música zíngara de fondo y un bufet libre que no es genial, pero que tiene comida húngara -y postres, muchos postres- y unas vistas impresionantes mientras navega desde Isla Margarita y recorre el río unos cuatro o cinco puentes más abajo (no me enteré mucho, en ese momento estaba con los postres húngaros ¡no sabía que eran tan famosos!).

¿Que si destacaría alguna cosilla más? No pagues por entrar al Parlamento, para los ciudadanos europeos es gratis -el guía también- si pides una invitación previa por internet. Así que llévate el DNI y que de una vez te sirva de algo ser de la Unión Europea. No lleves demasiado equipaje, no hace tanto frió como podría parecer, es bastante similar a Madrid y si vuelas con la compañía Wizzair ya ni te cuento, con ellos no aplican las medidas internacionales de equipaje de cabina, tienen una normativa específica para maletas mucho más pequeñas... una basura. No pilles desayuno en el hotel, parte del encanto de Hungría en navidad son sus encantadores mercadillos navideños y en casi todas las cafeterías hay una selección de repostería que merece mucho la pena. Si, si coges taxi cierra con ellos antes el precio, por ahí cuentan que hay mucha estafa y en general, se puede negociar con ellos. ¿Propinas? Suelen incluirlas en el precio, pero hay sitios como el Palacio de New York que merece muchísimo la pena, dicen que el el mejor café del mundo, escondite literario de la Belle Epoque donde yo me sentí la mismísima Isabel de Baviera (si, si, me refiero a Sissi). ¿Eres fan del cubo de Rubik? Se que queda algun freak pro ahi, como Victor, y en la ciudad de Enro Rubik obviamente tienes que llevarte uno.

Budapest, fotos de budapest



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Puedo decir que yo vi LA MANO, pagamos con dos monedas de 50 céntimos, y gracias a ello lo vieron todos los visitantes, jejejeje

Yo fui con mi novio a Gellert, nos decían que era el más genuino y la verdad es que era bonito pero muy pequeño y lleno de gente, me quedé con las ganas de más

Silvia -Una Fan Incondicional- dijo...

Nosotros también la vimos porque una guiri había metido el dinero y creo que la luz permanecía encendida durante... un minuto? jejeje

Provincianas dijo...

Ese chico de la Oje! jajajaja
Si en nuestros tiempos hubiesemos tenido blogs...quién sabe? sabríamos hacer nudos?

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